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El perfil profesional del CTO (Chief Technology Officer)

El perfil profesional de los CTO (Chief Technology Officer)

El auge imparable de la conectividad y sobre todo la accesibilidad a tecnologías y lenguajes que son sostenibles en estructura a un nivel profesional con rendimientos aceptables, ha favorecido la incorporación de departamentos tecnológicos, y sus perfiles en las compañías.

Además a día de hoy casi todas las empresas tienen una presencia y una actividad digital para favorecer la conversión y el desarrollo de negocio. La huella digital es un hecho, y afecta a las compañías igual o más que a las personas. En este sentido, la presencia de los profesionales tecnológicos y su especialización es una realidad cada día más relevante, puesto que han dejado de tener una función de mantenimiento para tener un papel crítico en muchas industrias. Los organigramas son cada día más complejos y, en concreto en este área, continuamente surgen nuevos puestos que antes no estaban tan extendidos.

El auge del emprendimiento favorecido por programas de incubación, de business angels e inversores, así como la complejidad de los proyectos y tecnologías que se utilizan han hecho que los perfiles profesionales y los conocimientos requeridos se especialicen y compliquen cada vez más.

En esta frágil ecuación, y una vez finalizados los primeros pasos de la génesis pura del proyecto, normalmente el primer escollo que ha de superar todo proyecto es la construcción de un equipo equilibrado y funcional, que sin lastrar el proyecto en gastos inabarcables, puedan impulsarlo y hacer el primer rodaje de la compañía en su mercado.

En este sentido, uno de los perfiles más críticos en muchas organizaciones, y a la vez, siempre distinto, es el del CTO (Chief Technology Officer). Esta figura, que es cada vez más frecuente en todo tipo de empresas, se encarga de definir el camino tecnológico que seguirá la compañía, incluyendo herramientas y sistemas que se usarán (al menos hasta que haya un CIO). Dependiendo del tamaño, entorno, negocio y punto de partida de la compañía, este perfil tendrá más o menos relevancia, e incluso en algunos casos a estar en el comité de dirección.

Por lo general, el CTO comprende un amplio espectro de conocimiento, desde el negocio en sí, hasta las infraestructuras tecnológicas, pasando por el código y la dirección de proyectos. Deben ser capaces de gestionar equipos de rápida evolución, evaluar caminos críticos, migraciones y ventajas competitivas de unas tecnologías respecto a otras, así como la adecuación del stack usado a los objetivos globales de la compañía.

Dependiendo de la envergadura de la compañía y el posicionamiento del proyecto, una compañía puede necesitar un tipo de perfil u otro. Simplificando, podemos hablar de tres tipos de CTO según el tamaño de la organización.


Pequeñas compañías con menos de 50 empleados

Este tipo de organizaciones necesitan un perfil lo más versátil posible, capaz de lidiar con proveedores, sistemas, tecnología, equipos, negocio, y un largo etcétera de variables, que no siempre tienen que ver con la descripción “clásica” del CTO.

Se trata de un perfil “todoterreno” capaz de levantar máquinas, revisar módulos antes de las implementaciones, programar, gestionar incidencias y subir a producción los desarrollos de proyecto en los plazos requeridos. Se responsabilizará de la viabilidad tecnológica del proyecto, así como de su competitividad y seguridad a nivel tecnológico, todo ello con la mínima ayuda posible. Además, será capaz de probar su eficacia como interlocutor de negocio y preventa de producto.

Competencialmente, estará más orientado a personas de lo que cabría esperar en un perfil tecnológico, seguramente porque es consciente de lo importante de la repercusión de cada una de sus acciones como representante “institucional” de la compañía. En este punto, es normal que el CTO esté en el comité de dirección y que pueda pasar a funciones de CIO en los siguientes pasos de crecimiento empresarial, haciendo ya funciones de este tipo de perfil, sobre todo relativas a seguridad, garantías y SLA.

Su formación universitaria suele ser de Ingeniería informática, de sistemas, telecomunicaciones o alguna otra rama similar, además de formación específica en ciertas tecnologías (en función del stack del proyecto). Su salario, en términos generales de mercado, estaría entre 50.000€ y 70.000€.


Compañías medianas, de entre 50 y 500 empleados.

A partir de cierto tamaño y, sobre todo, a partir de ciertos volúmenes de negocio, el perfil del CTO se irá desdoblando en varios perfiles, CIO (Mayor Rango), CTO, CDO, CISO, etc. Según el tipo de industria o producto, existen variables.

En estos casos el CTO pasará a un perfil más bajo a nivel organizativo, encargándose principalmente del correcto delivery y despliegue de los desarrollos, definición de los proyectos con los arquitectos y análisis funcional con los stakeholders a nivel directivo que corresponda en cada caso. También puede participar en la definición del perfil de riesgos y debilidades, decisiones sobre tecnologías a utilizar y stack en cada situación, así como garantizar la escalabilidad y viabilidad de la organización a nivel tecnológico, y en según qué entornos, también a nivel de sistemas (dado que sistemas y helpdesk pueden estar directamente supeditados a esta posición, o bien al CIO a través de un director de sistemas).

Estará más centrado en la gestión de proyectos y coordinación de equipos, y tratará de orientar la organización hacia el cambio funcional y actualización tecnológica adecuada de cara a su competitividad. Su formación suele ser en ingeniería informática o de telecomunicaciones, con algún tipo de certificación superior en project management, y normalmente, con un mínimo de 8-10 años de experiencia. A nivel salarial, pueden oscilar entre 65.000€ y los 110.000 €.


Compañías de más de 500 empleados.

EL papel del CTO en una compañía de estas dimensiones (en la que la tecnología tenga cierta relevancia), en la mayoría de los casos habrá pasado a ser la de un “master-gestor” de gestores.

Tendrá dos objetivos principales, por un lado, garantizar la calidad, funcionalidad y cumplimiento de plazos en los desarrollos; y por otro, garantizar que su stack y sistemas de información son sostenibles y escalables en la medida necesaria. En este punto, la gestión presupuestaria se volverá crítica, siendo especialmente necesario que el perfil tenga no solo sensibilidad por la viabilidad y “belleza” tecnológica de los desarrollos y herramientas, sino también por su coste, el impacto del uso de unas frente otras, y demás temas relacionados con la cuenta de resultados que pueda depender del departamento tecnológico.

Este tipo de perfil puede encontrarse salarialmente entre los 70.000€ y los 140.000€ dependiendo de la compañía y el sector, o incluso salarios más elevados en grandes corporativos.

Manuel Moreno, consultor de Morgan Philips Hudson Executive Search.

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